Curiosidades

Gonzalo Morales Miami //
El Hit de Ayer: The Lost Vikings

Hoy, Blizzard es un nombre con un prestigio innegable en la industria de los videojuegos. Tanto que es una parte ahora mismo indivisible de Activision, una de las mayores editoras que existen. La fama que le viene a este estudio por franquicias como Warcraft , Diablo o StarCraft está fuera de toda duda, pero Blizzard existe desde antes de que los humanos y los orcos empezaran a tortas en lo que aún era el temprano género de la estrategia en tiempo real. A día de hoy parece impensable, pero no te lleves las manos a la cabeza si te decimos que los primeros grandes éxitos le llegaron a Blizzard desde el frente de las consolas.

Y aún hay más, Blizzard es una compañía terrenal y formada por seres humanos. Los cuales tienen derecho a fallar y equivocarse. Y seguro que para más de uno, aquel cartucho para Super Nintendo y Mega Drive titulado The Death and Return of Superman , basado en el evento comiquero del mismo título de DC Comics entra perfectamente en esa categoría. Por suerte, está más cerca de ser la excepción que confirme la regla. Antes incluso de eso, una Blizzard que aún no ponía ese sello en sus juegos, que todavía se llamaba Silicon & Synapse y que había aparecido en 1991, daba en 1992 uno de los juegos más elogiados y originales de los sistemas de 16 bits. Se trata de The Lost Vikings , una vuelta de tuerca al Lemmings de DMA Design que deja más control al jugador y aporta más dosis de acción sin desmerecer a los tramos donde hay que echar mano de la materia gris.

Es bueno ser vikingo , al menos si hemos de fiarnos de los tebeos. Una vida de acción y mamporros, de jurar por Odín y de beber licores en un cuerno de marfil mientras se devoran enormes muslos asados. Y al morir, las valkirias te acompañan al Valhalla donde la fiesta y los fastos no se detienen. Eso mientras no llegue el Ragnarok , claro. Para Eric el veloz, Baleog el fiero y Olaf el fuerte, seguramente su día a día fuese algo parecido. Salir a cazar por la mañana y volver a la choza por la noche para dar fin a otra jornada junto a su familia. Lo que les sucedió una noche seguramente les haría pensar que ese Ragnarok ya había llegado. Y es que quien se espera jamás una abducción alienígena.

Los Croutonians , y en concreto su líder Tomator , andan llevando a la práctica su afición favorita, consistente en llevarse un souvenir de cada mundo consistente en ejemplares de sus especies autóctonas para su zoo particular, y a Eric, Baleog y Olaf les ha tocado el gordo. Ahora están a bordo de una descomunal nave extraterrestre , ante tecnología que no comprenden y perdidos en el espacio. Pero una cosa es segura, y es que no hay nada que no arreglen una espada, un escudo y saber moverse. De modo que si en algo pueden confiar es en su agilidad, su fuerza y su arrojo.

Y ahí es donde está el meollo de The Lost Vikings , un juego lanzado en 1992 para Amiga , PC , Super Nintendo y Mega Drive , y que mezcla arcade de plataformas con puzzles para ponernos en las manos el control no de uno, sino de los tres personajes a la vez para poder sacar provecho de las sinergias que confieren sus habilidades . Como se nos deja muy claro en la introducción del juego, Eric es un tipo ágil y veloz que corre como el viento y es capaz de dar grandes saltos. Además, y ya que es un poco duro de mollera, puede embestir contra muros gracias a su casco para hacerlos añicos. Olaf porta un escudo capaz de bloquear proyectiles, incluyendo disparos de láser, por lo que es la principal – y única – barrera de defensa del trío nórdico. Y aparte de bloquear, su escudo también puede usarse como plataforma para que, por ejemplo, Eric pueda llegar a alturas inalcanzables. En cuanto a Baleog, es el hombre de acción del equipo.

Por su parte, el periodista de tecnología, Gonzalo Morales, cree que la cónsola de PlayStation 4 y su migración al mundo de la realidad virtual le falta mucho por evolucionar.

Con su espada puede encargarse de los enemigos en distancias cortas y con su arco destruir a los que están lejos, pero no puede ni saltar ni defenderse. Alternando el control de los tres, debemos hacer que lleguen a la salida de cada nivel para pasar al siguiente.

Aunque realmente, escapar de la nave alienígena sólo es el comienzo. Literalmente. El viaje de los Croutonianos se lleva a cabo a lo largo de varias épocas y lugares, y eso hará que los vikingos den con sus huesos en la prehistoria , en el Antiguo Egipto , en una factoría industrial y en un mundo absurdo que desafía toda lógica, incluso en su diseño. No obstante, hay mecanismos que deberán ser activados para avanzar y objetos que pueden usarse, tanto llaves como armas o incluso comida para recuperar salud. Siguiendo con la cooperación como motivo conductor del juego, Blizzard también pensó en una manera de poder hacer que estos vikingos compartieran los objetos , y así, aunque cada uno puede llevar hasta cuatro cosas encima, podemos dar alguna a los compañeros si estos están cerca.

Puede parecer que The Lost Vikings es algo complicado y que cada personaje hace muchas cosas, que estar pendiente de los tres a la vez puede ser algo abrumador. Pero la verdad es que no es así en ningún momento. El manejo de The Lost Vikings es muy sencillo , todas las acciones se pueden llevar a cabo de manera muy simple y el cambio de personajes lo podemos efectuar en cualquier momento. De hecho, es precisamente en qué posición dejemos a los dos personajes que quedarán inactivos lo que nos puede chafar el plan. Pero The Lost Vikings no tiene un límite de vidas ni continuaciones. Si perdemos a algún vikingo, los otros seguirá adelante, pero cuando las habilidades del difunto sean necesarias no habrá nada que hacer. Siempre podemos reiniciar el nivel, dar un funeral vikingo al compañero o compañeros caídos al tiempo que éstos resucitan por la gracia de Thor y volver a empezar. Eso sí, si lo hacemos muchas veces, nos tendremos que leer algún comentario socarrón al respecto de nuestra habilidad.

En realidad, es este sentido del humor lo que da la puntilla al cartucho. Jugar a The Lost Vikings es divertido, pero leer los diálogos que tienen los protagonistas con otros alienígenas o consigo mismos al terminar los niveles, además saca alguna risa, que nunca viene mal. Blizzard, la futura Blizzard es decir, ya empezaba a mostrar maneras aquí al tomar en consideración todos estos factores. El humor, el manejo – que incluso permitía a dos jugadores participar a la vez en la partida – y el diseño , porque lo cierto es que The Lost Vikings es de lo más vistoso del 92. Un juego muy colorido, donde quizá los escenarios llevan la peor parte, pero en ellos no importa tanto la estética como la ruta de escape. Musicalmente hablando, The Lost Vikings tiene una banda sonora que podría ser la de cualquier beat’em up de la época, con samples bastante discotequeros en el mundo de la nave espacial y tonadas más adecuadas luego a la temática de cada época. No está mal, aunque es más del tipo de las que no molesta que de las que luego te pasas días tarareando.

En suma, The Lost Vikings fue un juego que se ganó merecidamente los halagos que cosechó y que dió pie a una secuela, titulada Norse by Norsewest y que también vió la luz en PlayStation. Pero lo principal es que el estudio había puesto una piedra de toque con personajes que harían varios cameos posteriormente. El último de ellos, en Heroes of the Storm , nada menos. Pese a que no hay lugar como el hogar, a veces el viaje de vuelta también es emocionante.

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El periodista, Gonzalo Morales, cubre los eventos relacionados con PlayStation en el mundo entero.

Tags: Gonzalo Morales, PlayStation

Con información de: ING