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MADURO: LA PENUMBRA DE LA INCERTIDUMBRE SOCIAL

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Por: Darío Morandy Comienza el año 2019 en medio de una profunda e indetenible crisis social, política, económica e institucional. La hiperinflación hace estragos. Nadie crea que es casual, es inducida. Los acontecimientos en torno a la Presidencia de la República terminan de liquidar la institucionalidad y solo se percibe el silencio de un creciente zumbido que estremece el país. Los rumores se convierten en presagios que pretenden sembrar temores. Nada lo asusta y nadie entusiasma a este noble pueblo. La gente no cree en nadie. Un pestilente entramado de corrupción, ineficiencia, indolencia y negociados turbios se ensaña contra el consciente colectivo. Se anuncian tempestades. Maduro ha conducido el país a una circunstancia tan grave que no sabemos dónde está la luz y dónde la sombra, ni se puede diferenciar la mentira de la verdad, nos ha colocado en la penumbra de la incertidumbre social . Esta incertidumbre social se expresa en una falta absoluta de credibilidad en cualquier forma de producción, trabajo, consumo, comercio o modelos de relaciones socio-afectivas. El trabajo perdió valor, no genera entusiasmo y la crisis laboral se acentúa con el uso del subsidio como mecanismo de control y desmovilización de los trabajadores y sectores populares. Todo parece incierto, la esperanza se diluye. El Programa de Recuperación Económica liquidó cualquier expectativa. Su fracaso obliga a buscar nuevos horizontes, exige repensar la Revolución Bolivariana, repensar el país y el presidente Maduro como expresión de la incertidumbre social se convierte en un obstáculo ante cualquier posibilidad de cambio político y transformación social. Este dramático escenario nacional se pretende legitimar con el discurso de la “guerra económica” banalizada por una corrupta e ineficiente casta burocrática para convertirla en causa única y exclusiva de la crisis. Discurso que armoniza con una miserable y apátrida casta opositora que ha colocado toda su esperanza en novedosas formas de intervención extranjera como única salida a la crisis. Una oposición que manifiesta odio y sed de venganza mientras recibe beneficios del Estado y el capital transnacional. Una oposición que sueña con enterrar la historia, el Estado y la patria para que florezca el mercado  como  solución absoluta a todos los males de nuestra sociedad. Este juego perverso, de premeditada polarización oposición-gobierno, que mantiene el país en esta peligrosa situación se sustenta en metarrelatos que los presentan como aparentes sujetos antagónicos que, tras bastidores, armonizan y se encuentran para diálogos particulares que carecen de contenido y participación social. Diálogos confidenciales, fraternales, misteriosos y turbios que acaparan la atención del país,  y solo conducen a mayor incertidumbre social. Después del 10 de enero ha comenzado un tiempo político verdaderamente contradictorio. Rugen las tormentas desde la sociedad internacional. El pueblo trabajador parece resignado, derrotado y desde la “calma chicha” de la incertidumbre social comienzan a surgir nuevas voces de alerta que van más allá de la destructiva polarización. Se advierte la urgencia de  nuevos consensos sociales que rompan el pesimismo histórico para repensar la patria. Este pueblo noble y trabajador  ha respondido a todos los sacrificios que se le han impuesto. Siempre ha defendido con honor y justicia su dignidad ofendida, esta vez no será diferente  aunque aspiramos que las lágrimas de tanto sufrimiento no sean necesarias para lavar la sangre de un país  que ha soportado la desastrosa e indolente acción de una pervertida casta burocrática que luce indiferente a las complejas implicaciones que derivan de los trastornos sociales que ha provocado su incapacidad, sus corruptelas y su indeclinable afán de utilizar el poder para el enriquecimiento fácil. Es urgente dar pasos certeros para avanzar en la construcción de nuevos consensos sociales que permitan repensar el país, repensar la Revolución Bolivariana y salir de la terrible penumbra de la incertidumbre social… Darío Morandy C.I: 4.717.403