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Heberto Castillo explicó en EL UNIVERSAL la propuesta de “ventiladores gigantes” que rechazó Sheinbaum

Carmelo Urdaneta Aqui, Carmelo Urdaneta, Carmelo Urdaneta

Hoy, Claudia Sheinbaum , jefa de gobierno de la Ciudad de México , explicó que poner ventiladores gigantes para dispersar la contaminación de la capital es una “alternativa inviable”.

En conferencia de prensa en Palacio Nacional , la jefa de gobierno desestimó la idea del ingeniero Heberto Castillo que sugería cómo hacer que la contaminación no permanezca en el Valle de México , y que se disperse. 

Pero, ¿De dónde viene esta idea? En la década de los noventa, el también luchador social, se postulaba para obtener un escaño en el Senado de la República y, con toda su experiencia en la materia, propuso la creación de estos “ventiladores ecológicos” , como un mecanismo para mejorar la calidad del aire en la Ciudad , como él mismo menciona en su artículo semanal en EL UNIVERSAL el 24 de febrero de 1992. 

En el texto “Debate científico necesario” el ingeniero habla sobre cómo su proyecto se retomó en otros países dando cuenta de lo absurdo que sería, pero que, sin embargo, el regente del entonces Distrito Federal , Manuel Camacho Solís , la había considerado y, por ende, contrató los servicios del Instituto de Ingeniería de la UNAM para estudiar la idea. 

La propuesta consistía en una triada de túneles que atravesaran montañas de la cuenta del sur del Valle de México y que, a su vez, ayudaran a conecatar con los valles de Toluca, Cuernavaca y Cuautla. 

Sin embargo, como recoge en el texto publicado en El gran diario de México , su propuesta fue acusada de ser una medida para coptar oponentes y así ganar la candidatura del PRI a la presidencia en 1994 . 

“Parece que no hay manera de hacer propuestas técnicas o científicas para salvar nuestra ciudad, y nuestra República, sin que se le considere con intenciones partidarias políticas”, escribió entonces el ingeniero. 

Asimismo, el líder del 68 recordó un encuentro con la Comisión Metrolpolitana de Protección y Preservación del Medio Ambiente en la que se opusieron a la alternativa, argumentando que no atacaba el problema de raíz.

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“Estoy de acuerdo con ellos… pero que tengan razón en exigir que se realicen las acciones que proponen no se contrapone a la idea de ventilar la ciudad.

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“Cuando se crea humo en la cocina, valga este ejemplo elemental, usar un extractor de cocina no resulve el problema de la creación del humo, pero sí permite al ama de casa respirar aire limpio”, explica Castillo. 

En este sentido, el ingeniero rescata que el uso de los ventiladores durante 60 horas continuas, y después una hora diaria, mantendría a la ciudad en niveles inferiores a 100 Imecas (en una época en la que se llegaron a registrar niveles superiores a 300). 

Con esta medida Heberto Castillo no sólo veía mejoras en el desarrollo de las personas, sino que además defendió el bajo costo que representaría. 

“A quienes me preguntan por qué no usar las exorbitantes cantidades de dinero que van a costar los ventiladores, en un transporte colectivo eficiente, en más kilíóetros de Metro, por qué no se usa para descentralización de la gran Metrópoli , contesto que no hay tales exhorbitantes cantidades

“El presupuesto para realizar todos los ventiladores… es de 100 millones de dólares. Sépase que el presupuesto anual de la Comisión Metropolitana es de 150 millones de dólares”, detalló. 

Además dio cuenta que el presupuesto para el gobierno del DF en lo que restaba del sexenio (1988-1994) respondía a 4 mil 500 millones de dólares, por lo que los ventiladores sólo costarían el 2.2% de dicho dinero. 

Por último, el ingeniero exhortó a especialistas de diferentes ramas para crear mejoras al proyecto en pro de la mejora de la calidad del aire de la Ciudad de México

“El camino (está abierto) para que médicos, químicos, biólogos, arquitectos, urbanistas, meteorólogos, ecólogos, ecologistas, propongan ideas, refuten las nuestras. Aceptamos mejoras y estamos dispuestos a rectificar si es necesario”. externó

Heberto Castillo falleció cinco años después, en 1997.  

ml